Madre de 3: ¿Por qué mi bebé se toca tanto el oído?


Lo confieso, soy de esas madres que desde que el niño hace algo medio raro, quiere salir corriendo en pijamas y descalza para una emergencia. Y no fue la excepción aquel día en que Valentina me hizo un episodio que me llevó a la desesperación y a la puerta principal de emergencias.

Resulta que un día estaba yo muy relax preparando cena para todos, cuando la bebé empieza a agarrarse un oído y repentinamente tira un grito. La revisé por todos lados y me aseguré de que no tuviera fiebre, y de no ver nada raro alrededor del oído. Como todo parecía normal, continué revolviendo unos vegetales ya un poco quemados, pero con la preocupación en la cabeza. A los 10 minutos, vuelve Valentina a agarrarse el oído y a pegar otro grito. Para eso tenía las llaves del carro en mano, y le dije a mi esposo “vámonos para emergencia rápido!”, más al percatarme de que estaba coloradita alrededor del oído. German me dijo que me tranquilizara, que observáramos a la niña un rato, para calmarla, antes de salir como “caña para ingenio” para una sala de emergencia… Pero no pudo con mi desesperación, y salimos.

De camino la bebé iba muy tranquila, y el episodio no se volvió a repetir. Ya en la puerta de la sala de emergencia, antes de entrar, German y yo echamos un ojo a través del cristal, y nos sorprendió la cantidad de personas que allí se encontraban a la espera de ser atendidos, y en su mayoría, con mascarillas puestas, lo que significaría que una vez allí dentro, y con temporada alta de Influenza, implicaría un riesgo mayor de contagio por dicho virus para la bebé. De ahí a que ambos dijéramos al unísono “regresemos a casa”.

Valentina pasó tola la noche a mi lado, y no volvió a agarrarse su oído. Pero al día siguiente, visitamos a su médico para asegurarnos de que todo marchara bien, y llevándonos de auqel dicho de que “es mejor prevenir, que lamentar”. El pediatra no encontró nada fuera de lo normal en ellos, pero sí me aclaró, para mi tranquilidad, y la de German, que en muchas ocasiones los niños se agarran el oído cuando tienen hambre, o están incómodos por X o Y razón. Me recomendó que cuando esto volviera a suceder, que le prestara atención a la hora en que lo hacía, y si había algo por lo cual se sintiera incómoda: un pañal lleno, hambre o sueño.

Efectivamente, al pasar las noches subsiguientes, me fui dando cuenta de que cuando llegaba cierta hora, específicamente las 8:00 de la noche, si la tenía en su carrito sentada, empezaba a agarrarse la oreja porque tenía sueño. Inmediatamente la tomaba en brazos, y la preparaba para dormir, lo dejaba de hacer. Es una especie de “maña” (como decimos en buen dominicano) que desarrollan algunos niños. El doctor también me aconsejó que ante situaciones como estas, que evalúe qué es más conveniente para el niño y menos arriesgado, si llevarlo a emergencias o esperar al día siguiente a llevarlo a una consulta.

Con esta experiencia me di cuenta que no era la única madre que había pasado por este susto. Al buscar en Internet casos similares, me encontré con un montón de madres haciéndose la misma pregunta.

Así que mamá, lo más importante de esto es que consultes a tu médico ante cualquier evento como este, y después aprendas poco a poco a conocer a tu pequeño.

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Welcome to my Web! I am Helen Núñez, a dominican journalist living in USA. I am the mother of three children: Rodrigo, Fernando and baby Valentina. Here I share with you my discoveries and experiences as a Mom, the exquisite and unusual places I encounter, and the recipes I create in my forever attempt of becoming a chef. 

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